domingo, 16 de junio de 2013

ALLÁ ABAJO


 17-05-2013
No, acá no se queda, no y no. Dónde lo llevo, decime qué hago.
... No es mi problema, pero acá no se queda.
Implacable, el guardia se negaba a dejarme pasar con el reo.
Grité. Pero acaso no es aquí donde están los homicidas, pero acaso no es aquí donde están los hombres que han hecho del mal su vida, no es aquí donde la execración será castigada y el fuego eterno será su pena.
El guarda sonriente nos miró. Luego dijo burocráticamente; que efectivamente era allí. Y agregó: “Pero no somos tan malos, después de todo, hasta el mismo infierno, que tanta mala prensa tiene, es incapaz de albergar tanto odio”
Nos marchamos. Supe allí que mi tarea sería muy espinosa y que el camino que recorreremos será tal vez el castigo; de infierno en infierno, de puertas en puertas, de guardias en guardias, y rechazos tras rechazos. Buscando un infierno en el que por fin acepten a mi reo Jorge Rafael.

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