Ignacio Calza; Hugo Calderón; Juan Romero y Patricio Carlomagno son “Gentes Malas” Miercoles a las 22hs por http://dotcomradio.com.ar/
Análisis de personajes políticos, criticas de documentales y películas, acalorados debates sobre músicos y cosas que no le importan a nadie.Arte, arte , arte y fulbo.
Da gusto ver jugar a los españoles y no descubrí nada. Xavi Hernández e Iniesta como banderas del toque-movimiento para recibir la pelota y siempre con opciones de pase. Es que seamos simples, porque el fútbol lo es, por más que muchos quieran complicarlo. Si un jugador recibe la pelota y tiene opciones de pase, quiere decir que:
A-El equipo es compacto, y genera por propias virtudes superioridad numérica en todos los espacios del campo.
B-Esa superioridad se genera a partir del movimiento de los jugadores en función de la pelota. Sin posiciones fijas lo que no implica anarquía o falta de responsabilidades a la hora de defender.
Con la pelota el equipo ataca y además se defiende, ¿Hace falta aclarar por qué? Por si las moscas digo que si tenemos la pelota nosotros, ellos no la tienen, ergo si no la tienen, con qué carajo nos pueden atacar, hacer un gol. Con nada. Es un deseo que España salga campeón. Porque simplemente, y no la quieran complicar, juegan bien a la pelota y además tienen la buena fortuna de contar con dos pibes que son de la mejor escuela del papi fútbol, con la salvedad que lo hacen en cualquier cancha de once.
“Cuando Walsh escribía, aunque fuera una página, su poder de concentración desconcertaba, hasta podía herir a los demás. Para él, había que depositar la misma dosis de inteligencia y pulcritud en una narración literaria y en un breve despacho "de la mesa", ese mundo de las redacciones de diarios y agencias donde a menudo tropiezan la noticia con el idioma, la emoción, el sentido común”.
El violento oficio de escribir, Prólogo de Rogelio García Lupo.
En la escuela de periodismo a la que asisto, se está dando un debate muy interesante e inevitable acerca del trabajo del periodista. La materia es periodismo digital, en la cual aprendemos a escribir para la web, hacer blogs, poner un video o una foto, para que nuestro “post” sea más interesante y cosas por el estilo. Resulta que el debate surge porque éste nuevo periodismo trae consigo ,según desde dónde se lo vea, una precarización aún mayor del trabajo o una mayor preparación del periodista, que no se resume sólo a escribir, sino también a sacar una foto para la nota, proponer un video ilustrativo o brindar links que amplíen nuestro texto. No quisiera caer en simplismos, pero más o menos, hay dos posturas enfrentadas: Están por un lado los que piensan que es necesario que el periodista amplié sus capacidades para pensar/hacer una nota en multimedia y los que asumen que por ese motivo, el riesgo, es la pérdida de calidad y por consecuencia quitarle trabajo a un verdadero profesional, como lo es un fotógrafo o un camarógrafo. La naturaleza opresiva del trabajo se da en todos ámbitos y especialidades, la flexibilización también. Quién puede decir que en su trabajo no realiza tareas por las cuales no le pagan o en verdad no tienen que ver con su rol dentro de la organización. Pero en el caso del periodismo escrito, sea digital o no el medio en el que se trabaje, el respeto por el texto es vital, su pulido, su concentración debe estar al máximo. Esa es su tarea y no otra. Esa es la razón de ser del periodista. Por eso pedirle a un periodista que escriba la nota, saque la foto o realicé un pequeño video, es como exigirle a un jugador que “tire el centro y cabeceé”. Sale o sale. No importa como. Perdón por la simpleza nuevamente, soy un hombre simple. Uno de tantos. Ser un periodista “orquesta” es la forma de flexibilización y adecuación en el mercado laboral periodístico.
Concuerdo con el señor
El miedo se esconde, creo yo, en quienes tienen argumentos como “Qué te cuesta sacar una foto”; “Saco la foto porque sino nadie lo hace”; “Si lo haces en tu blog o en un medio más chico, porque no lo vas a hacer en un medio grande”. Pienso que en esos argumentos hay miedo que se agazapa en un discurso de adaptación al mercado laboral. Es temor a no ser, pertenecer, ni ejercer para lo cual uno estudió y ama. Ojala que éste estado de las cosas cambié con la nueva Ley de medios. Si bien no la espero como una salvadora redención, creo que en la futura diversidad de medios, de distintos capitales u organizaciones será liberador de tantos rehenes e inclusivo para otras voces. También debo confesar que comprendo el miedo, seguramente lo tendré, pero no lo justifico. También quiero aclarar que no soy un renegado de la tecnología, que asumo que sirve y facilita muchas veces nuestra tarea. Pero hay cosas que afortunadamente no deben cambiar y una de ellas es la lucha por más y mejores condiciones de trabajo. Me parece que respetar nuestro oficio, nuestro violento oficio, no implica ser cómplices con nuestras palabras legitimando a una empresa periodística que tiene como único objetivo bajar los costos. El cambio también empieza por ahí, por respetar lo que hacemos e íntimamente entender que no porque exista un nuevo estado de las cosas sea necesariamente un avance.
El tipo de al lado está leyendo algo interesante. Parece que se va a hundir en el libro. Intento disimuladamente leer de qué se trata. No llego. El hombre me mira. Yo me hago el boludo. El tipo me sigue mirando de reojo y el tren pasa por Rubén Darío. El hombre chista, parece enojado y vuelve a la lectura. Yo soplo y pienso que el conocimiento se construye colectivamente, que al fin y al cabo no era para enojarse, que debe ser un forro terrible. -No soy un forro, disculpe, pero eso es una afrenta para mí. Me dice el tipo. -¿Cómo dice señor? Digo sorprendido. -Que no soy un forro y que me enoja que quieran leer mi libro sin permiso. - Yo no dije nada. -Si dijo. Lo había pensado. Estaba seguro. Cómo podía ser. -Pasa que soy mentalista. ¿No me tenes de la tele? No era Tu-sam hijo. Tampoco Tony Kamo. No conocía muchos otros metalistas. No lo tenía. Le parecía raro y me dijo que no piense que era un versero bárbaro. -¿Puede predecir el futuro? Me dijo que si. El tren pasó por Campo de Mayo. Escribirá sobre esta conversación. Alguien tal vez lo lea. El lector pensará que ha perdido el tiempo, sentirá compasión por sus fallidos intentos literarios. Sentenció sin mirarme. No le dí importancia. No le creí y le pregunté qué es lo que estaba leyendo, si era secreto o el último de Horangel. No para nada, dijo el hombre mientras se paraba, cerraba el libro y se disponía a bajar en la próxima estación. Es un cuento sobre un tipo de al lado que está leyendo algo interesante y parece que se va a hundir en el libro.
Me van a tener que disculpar Olé, Clarín, Niembro, Pasmanes y todos esos bichos que lo van a crucificar... Me van a tener que disculpar. Estaban agazapados y ahora salen. Pero nuevamente, más que nunca, hoy y siempre, me van a tener que disculpar.